miércoles, 7 de diciembre de 2016

¿POR QUÉ PROFETAS HOY? Parte 3

PROFETA CLIFF BELL·DOMINGO, 3 DE ABRIL DE 2016
Una descripción bíblica del trabajo de un profeta del Nuevo Testamento. (la continuación)
Por Cliff Bell © 2016
Esta es la 3ª (Tercera) Parte de una serie de Notas hablando de lo que es el trabajo de un profeta verdadero del Nuevo Testamento. La 1ª Parte establece la vigencia del ministerio del profeta para el día de hoy y rompe algunos mitos comunes acerca de este valioso ministerio. La 2ª parte de esta enseñanza habla de la diferencia entre el don de la profecía y la vocación ministerial del profeta y comienza una descripción del trabajo de un profeta.
Los aspectos del trabajo de un profeta que ya cubrimos en la 2ª Parte están estos tres puntos:
Derribando y edificando (Jeremías 1:10)
Proclamando y anunciando lo que Dios quiere hacer (Amos 3:7)
Perfeccionando a los santos para la obra del ministerio (Efesios 4:11-12)
Ahora, la continuación:

PREPARANDO AL SEÑOR UN PUEBLO BIEN DISPUESTO Lucas 1:17 «E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.»

Este versículo parece estar en mismo sentir que Efesios 4:12 (“a fin de perfeccionar los santos para la obra del ministerio”), porque se relaciona con el “preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.” Sin embargo, lo lleva a un nivel mayor porque también habla de reconciliación entre padres e hijos. En actualidad, el pasaje en Lucas 1:17 estaba citando una profecía que encontramos en Malaquías 4: «He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. 6 El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.» Malaquías 4:5-6

Según Cristo Mismo, esta profecía tenía un cumplimiento con Juan el Bautista quien preparó el camino delante de Él en Su primera venida (Mateo 11:14). Pero las palabras, “antes que venga el día de Jehová, grande y terrible,” nos indican que hay otro cumplimiento más porque se refieren a los días antes de la segunda venida de Cristo. Es mi convicción que ahora se está cumpliendo, no por medio de un profeta solitario, sino por medio de una gran compañía de profetas quienes están preparando el camino delante de Cristo y Su segunda venida.

Los profetas verdaderos traen orden.
Dios es un Dios de orden (1ª Corintios 14:33.40). Los profetas verdaderos, tanto como los apóstoles verdaderos, traen orden, porque son ministerios de cimiento (Efesios 2:20).
Desgraciadamente, podemos ver como el espíritu de adivinación y de hechicería está operando en muchos profetas falsos y apóstoles falsos causando heridas, confusión y discordia por tener corazones no rendidos completamente al Señor. En vez de actuar como líderes espirituales verdaderos algunos parecen más bien como caciques, dictaduras, y “burros sin mecate” (burros no sujetados), lastimando al Cuerpo de Cristo y dejándoles lastimados y como huérfanos. Tales ministros falsos e inmaduros tendrán que rendir cuentas a Dios por sus acciones.
Yo les profetizo que el temor de Dios volverá a Su Iglesia, y si no se arrepienten algunos de esos ministros falsos tendrán experiencias como Ananías y Safira. Cristo sacrificó a Su Propia Vida para edificar a Su iglesia, y no tendrá ningún problema en sacrificar algunos hombres rebeldes que Le oponen y que hieren a Sus hijos amados. Los que son profetas verdaderos sirven al Cuerpo de Cristo con amor y para edificar a la iglesia.

El ministerio de la reconciliación
El ministerio de la reconciliación es un aspecto importante de preparar al Señor un pueblo bien dispuesto. Dios quiere que Su Esposa (el Cuerpo de Cristo) sea sana, unida y equipada. Dios quiere ver las generaciones sanadas. Yo creo que esta reconciliación tiene por lo menos tres aspectos:
Entre Dios (el Único Padre Verdadero) y el hombre (ej.: llamando el Cuerpo de Cristo al arrepentimiento y avivamiento)
Entre líderes espirituales y los miembros de la iglesia (congregaciones sanadas y unidas) y
Entre generaciones de familias (la profecía personal ha sido muy útil en realizar esto).

Es normal que algunos profetas tendrán una unción mayor para un aspecto más que otro, y otros para otro de los tres. He observado como cada ministro tiene su “especialidad” o particular área de unción mayor. Pero siempre debe de haber el fruto de reconciliación y vida en algún aspecto (2ª Corintios 5:18; Juan 6:63). Doy gracias a Dios que he visto las tres cosas en diferentes ocasiones.
Por supuesto, el preparar al Señor un pueblo bien dispuesto incluye muchos otros aspectos también. Efesios 5:27 nos revela que Cristo quiere que su esposa sea «una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.» Cristo quiere que todos Sus hijos experimenten la plenitud de Su poder (Hechos 1:8), y que «todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.» (Efesios 4:16).
Hay muchas actividades por las cuales los profetas puedan cumplir este mandato del Señor. Para alistar todo se necesitaría un libro, pero cuando veamos las cosas que la iglesia ha sido llamada por Dios podemos darnos cuenta de algunos de esos aspectos:

La preparación de la Esposa de Cristo: Aquí es donde tenemos el concepto de la reconciliación entre Dios y Su Iglesia. Dios quiere sanar a nuestros corazones y ayudarnos a remover todo obstáculo que impide una intimidad entre Él y nosotros. Él desea que Le amemos y que Le adoremos en espíritu y en verdad. Esta parte del ministerio lo podríamos comparar a la preparación de una novia para su día de boda.
La preparación del Ejercito del Señor: Aquí es donde tenemos el concepto de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio. Todo lo que Dios hace en la tierra lo hace por medio de Su Iglesia (Hebreos 10:12-13; Romanos 10:14-15).
Dios quiere que colaboremos juntamente con él para cumplir Sus propósitos en la tierra. Somos llamados a ser hijos de luz (Efesios 5:8), el ejército del Señor (Joel 3:9-16) embajadores del Reino de Dios (2ª Corintios 5:20), somos hechos reyes y sacerdotes (apocalipsis 5:10; 1ª Pedro 2:9), llamados a hacer las obras de Cristo (Juan 14:12).

He notado que entre las iglesias que se identifiquen con el Movimiento Profético la mayoría ponen énfasis solo en uno de estos dos aspectos al grado que se les olviden del otro completamente. Tenemos el lado de la Esposa de Cristo quienes desean estar permanentemente en la adoración íntima con Dios. Los del otro lado ponen todo el énfasis en el Ejército del Señor, y pasan todo su tiempo en la guerra espiritual. Los amantes y los guerreros. ¡Dios quiere nuestra participación en las dos cosas! Yo creo que Dios quiere traer un equilibrio en esto para que podamos participar correctamente en las dos cosas. Dios quiere nuestra adoración, pero quiere que cumplamos Su propósito en el mundo también.
Todo esto requiere la renovación de nuestras mentes con la Verdad de la Palabra de Dios, que aceptemos nuestra identidad en Cristo, que seamos entrenados, equipados y activados en oír la Voz de Dios y a operar en los dones del Espíritu Santo. Los profetas tienen un rol crucial en este trabajo que puede incluir muchos aspectos de ministración: enseñanza, sanidad, liberación, la profecía, y mucho más. El trabajo de un profeta puede ser mucho más que simplemente profetizar. Es oír lo que Dios quiere hacer, anunciarlo, y colaborar con él para llevarlo a cabo.
PREPARAR EL CAMINO PARA LA VENIDA DEL SEÑOR. Isaías 40:3 «Voz que clama en el desierto: PREPARAD CAMINO A JEHOVÁ; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios.»

Los profetas tienen la tarea de preparar el camino para la venida de Jesucristo a la tierra. No solamente preparar la Iglesia para Su regreso, sino colaborar con Él para cumplir Su propósito en toda la tierra, y ver la restauración de todas las cosas. Dios tiene un propósito para la tierra. Hechos 3:21 es un versículo clave. Hechos 3:21 «Es necesario que él permanezca en el cielo hasta que llegue el tiempo de la restauración de todas las cosas, como Dios lo ha anunciado desde hace siglos por medio de sus santos profetas.» (NVI)

Entre las cosas que hace un profeta es pedirle a Dios iluminación de cuáles Escrituras todavía faltan cumplimiento, y discernimiento de los tiempos divinos de cumplimiento para poder profetizarlo (Amós 3:7), y comenzar a hacerlo para así dar seguimiento a Su plan eterno.

En su libro, “La Tercera y Última Reforma de la Iglesia” el Dr. Bill Hamon alista muchas Escrituras que necesitan ser cumplidas antes de que Cristo regrese a la tierra. Tenemos que discernir los tiempos como los hijos de Isacar, y recibir la sabiduría de Dios para el próximo paso (1ª Crónicas 12:32).
La segunda venida de Cristo no acontecerá hasta que todo lo que fue profetizado es restaurado, y que todos los enemigos de Dios son puestos por estrado de Sus pies mediante la Iglesia (Hechos 3:21; Salmo 110:1-2; Hebreos 10:12-13; Isaías 2:2-3; Apocalipsis 11:15). Esto se requiere una Iglesia sana, completa, equipada, poderosa y victoriosa (Efesios 5:27; 2ª Corintios 2:14).
Dios ha dado a Sus profetas la tarea de conocer los tiempos y de escuchar de Su Espíritu cuáles son nuestras próximas tareas y colaborar con Dios para cumplir Su voluntad en la tierra. Dios quiere que todos Sus hijos sean involucrados en Sus propósitos eternos. Para que todos cumplan la voluntad de Dios y alcancen su potencial, van a necesitar la plenitud del poder del Espíritu Santo y ser capacitado y activo en el uso de sus dones espirituales.
IDENTIFICACIÓN E IMPARTICIÓN DE DONES ESPIRITUALES 1ª Timoteo 4:14 «No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio.» (Vea también 2ª Timoteo 1:6)

Los profetas han sido ungidos y habilitados por Dios para identificar, impartir y activar dones y llamamientos dentro del creyente. Una de las maneras que los profetas cumplen esta tarea es mediante la ministración de la profecía personal. A veces la profecía personal es acompañada por la imposición de las manos (Hebreos 6:2; Hechos 13:2-3).
El propósito para la profecía personal:

La profecía personal mediante un profeta debe de servirnos en nuestra sanidad, reconciliación, preparación, crecimiento y madurez espiritual, e impulsarnos hacia nuestro propósito divino que es ser hecho conforme a la imagen de Cristo (Romanos 8:29). La profecía personal puede compartir con nosotros la visión que Dios tiene para nuestras vidas y revelar algunos de Sus planes por nosotros (Jeremías 29:11). Nos amplia nuestra visión y nos revela cuál sea nuestro potencial en Dios.
La profecía personal que viene por medio de un creyente con el don de la profecía puede traer edificación, exhortación y consolación (1ª Corintios 14:3). La profecía personal mediante un profeta “de oficio” puede hacer todo eso, pero también puede tratar con asuntos más pesados como la dirección y la corrección. Los profetas verdaderos han sido lo suficiente probados por Dios para ministrar a tales asuntos delicados con amor, misericordia y respeto para edificar la iglesia. Desgraciadamente, hay muchos quienes no tienen la preparación suficiente y que tratan de operar en este nivel de responsabilidad antes de su tiempo o fuera de su área de unción, autoridad y responsabilidad.
La profecía personal mediante un profeta también puede ser usada para revelar e impartir dones espirituales. Yo he visto esto acontecer a individuos literalmente miles de veces. Esto es lo que pasó con Timoteo cuando le profetizó el presbiterio que le ministró con la imposición de las manos (1ª Timoteo 4:14 y 2ª Timoteo 1:6). Pablo le exhortó fuertemente y repetidamente a Timoteo a usar los dones que le fueron impartidos mediante la profecía y la imposición de las manos. Como un buen padre espiritual, le estaba ayudando a realizar su potencial.

En Hechos 13:1-3 leemos que la profecía con la imposición de manos aconteció también en Antioquía. Dice la Palabra que en esa iglesia hubo profetas y maestros. Mientras que ministraban al Señor en ayuno, el Espíritu Santo les habló para apartar a Bernabé y a Saulo para el ministerio. Ayunaron y oraron más, luego les impusieron las manos y entonces fueron enviados. La identificación de los ministerios vino por medio de una profecía. La unción necesaria y los dones necesarios fueron impartidos con la imposición de manos.
Es importante entender que los dones no se manifiesten simplemente porque alguien nos impuso las manos y profetizando una profecía acertada. Nosotros tenemos la responsabilidad de responder adecuadamente.
Timoteo había recibido dones pero no se estaban manifestando. Él no estaba ejercitando su fe para usarlos. Pablo le tuvo que exhortar a “avivar el fuego del don de Dios” a pesar del temor que estaba experimentando (2ª Timoteo 1:6-7). Nosotros siempre tenemos que vencer el temor y hacer un paso de fe para ministrar con los dones del Espíritu Santo (Romanos 12:6).
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Esta Nota se ha alargado mucho, por lo tanto continuaremos este estudio en una cuarta parte. La 4a Parte investigará el rol del profeta como atalaya, en la intercesión, e intentaré hacer una conclusión a esta serie. Si usted todavía no ha leído las primeras partes de la serie, los enlaces están abajo.
¡Bendiciones!
Por Cliff Bell © 2016

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